EL DIA DE LA MADRE

Este año, como en el del 2020, el pasado domingo 9 de Mayo, fue un día triste donde la ternura y la felicidad estuvieron ausentes y donde los besos se ofrecieron a distancia, donde los abrazos amorosos se hicieron con reservas y hasta virales , donde prevalecieron más las lágrimas que las sonrisas.

Muchos hijos lloraron a sus madres que el virus truncó sus vidas y muchas madres entre llanto y llanto recordaron a los frutos de sus vientres que arrebató el mortífero enemigo de la humanidad que ha desatado sin piedad la criminal pandemia.

En los cementerios con mucha discreción se colocaron las flores del recuerdo (FOTO 1) para adornar las tumbas donde descansan para la eternidad los seres que Dios escogió para ser reinas de la familia, las rosas, los jazmines, las margaritas, las azucenas, los cartuchos, las siemprevivas no lucieron con el esplendor de otros años en el DIA DE LA MADRE pero el virus no las puede marchitar porque fueron colocadas con amor.

Pero en medio de ese ambiente nostálgico de lo que representa el Día de la Madre, haremos un poco de historia de la celebración en Honduras.- En el gobierno del Dr. Miguel Paz Baraona (FOTO 2) , el Congreso Nacional emitió el Decreto 32 mediante el cual se mandó celebrar el segundo domingo del mes de Mayo como DIA DE LA MADRE.

El decreto sancionando por el Presidente Paz Baraona el 25 de Enero de 1927, entró en vigencia ese mismo año instruyendo a las Secretarías de Gobernación a cargo del D. Juan Manuel Gálvez Durón y a la de Instrucción Pública actuando como titular el Dr. Presentación Centeno. para reglamentar la solemnidad del día consagrado a las madres hondureñas.

Para que los congresistas de aquel entonces consideraran la festividad en el calendario cívico, distinguidas damas hondureñas, la mayoría educadoras, entre ellas la Profesora Visitación Padilla (FOTO 3) quienes emprendieron una campaña encaminada a instituir un día del año para rendirle homenaje a la Madre Hondureña.

La celebración oficializada desde 1927 no fijo una fecha determinada como sucede en muchos países, buscando los legisladores hondureños un día que permitiera festejar a las progenitoras en la tranquilidad hogareña.

Antaño, en los centros educativos se realizaban en la víspera, actos cívicos dedicados a las madres y los niños y los jóvenes participaban declamando poemas e interpretando canciones y el Himno a la Madre letra del poeta Augusto C. Coello (FOTO 4) el ilustre bardo hondureño autor de la letra del Himno Nacional de Honduras y la música del recordado maestro Rafael Coello Ramos (FOTO 5)

Como Mayo es el mes de las flores, se acostumbraba prender en las camisas de los varones y en las blusas de las niñas, claveles como símbolo filial, usando el color rojo los que tenían a sus madre vivas y blanco los que habían perdido a tan querido ser.

Rendir homenaje a la autora de nuestros días en el segundo domingo de Mayo, cultivaba el amor maternal y despertaba el entusiasmo de los celebrantes porque prevalecía más el regalo espiritual que el material.

Esta vez con todas esas medidas de bioseguridad nuestras madres que viven recibieron el amor con limitaciones del distanciamiento físico , muchos nos privamos de ir al camposanto para depositar las flores, pero nuestras oraciones se elevaron con el mismo amor de ayer para que descansen en la paz que el Señor tiene reservado en el cielo a las almas que llamó para vivir en la eternidad.

7 Anturios, margaritas, lirios y amor a todas las Madrecitas hondureñas.

Antes, cantarles, declamarles o dedicarles una composición, constituía una alegría de infancia o juventud, era el mejor vínculo para llegar al corazón de una madre que apreciaba más aquellas demostraciones que cualquier otro presente y cantarles con devoción “En el nombre de madre de encierra la más alta expresión del amor, porque no puede haber en la tierra una imagen más clara de Dios”.

A finales de los años cuarenta, un grupo de damas pertenecientes al Club Rotario de Tegucigalpa se constituyeron en un comité para patrocinar la colocación de un monumento dedicado a la madre en uno de los jardines públicos de la capital logrando con la municipalidad el permiso para instalarlo en el Parque Herrera frente al Teatro Nacional.

La obra escultórica se la encomendaron a Mario Zamora Alcántara quien la realizó en mármol en un bello conjunto de una madre amorosamente acariciando a un niño (FOTO 6).

Por muchos años permaneció el monumento en ese lugar, pero cuando destruyeron la estatua de Don Cristóbal Colón que se había trasladado a la rotonda de intersección de la vía conocida como Boulevard de la Comunidad Económica Europea, las autoridades municipales decidieron colocarla en ese lugar donde actualmente se encuentra.

El Día de la Madre paso este año como fecha ensombrecida por la pena, por la angustia, por la tristeza, no fue una celebración como en el pasado, pero aun con las limitaciones por esta pandemia el pasado domingo siempre les tributamos a esas mujeres extraordinarias el amor que se merecen (FOTO 7) y elevamos las oraciones a Dios para que las almas de aquellas que partieron a su seno celestial , disfruten de la Paz Eterna.

Hasta la próximas semana

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