¿DONDE ESTAN QUE SE HICIERON?

No le conozco pero por las preguntas nostálgicas que hace en un escrito divulgado en las redes sociales, TITO ORTIZ tiene que ser un contemporáneo que vivió una de las épocas radiantes de la noble y leal Tegucigalpa en los años cuarenta, cincuenta y principios de los sesenta.

Ortiz se ubicó en el pretérito que fue el escenario de nuestra niñez y adolescencia y a manera de interrogantes lanzó su memoria al viento para recordar sitios, hechos y personajes que son parte de la riqueza histórica del viejo poblado que surgió como un Real de Minas en 1578, fue una próspera Villa en 1761, se le dio categoría de ciudad en 1821 y se engalanó como capital de Honduras en 1880.

Al escribir el rosario de recuerdos, Tito Ortiz aporta un valioso documento público que nos permite remontarnos al pasado y a nosotros contribuir con sus nostalgias respondiendo a algunas de ellas con gráficas de nuestro archivo.

2 La Baronesa de la empresa GALO que cubría la ruta Tegucigalpa – San Lorenzo, Valle con carrocería metálica.

Su primera pregunta sobre los Peregrinos, una tradición religiosa después de la Epifanía, con gusto le regalo al inquisidor y a nuestros lectores imágenes como las que utilizaba mi madre para andar de visita a José, María y al Niño Jesús (FOTO 1) en los hogares donde los recibían hasta el Martes antes del Miércoles de Ceniza.
Que se hicieron las baronesas de Pavón, Molina, La Estrella, de la empresa Galo (FOTO 2) y otras que cubrían rutas interurbanas, desaparecieron Tito cuando se modernizaron las unidades primero con los buses amarillos y después con los pulman que hoy prestan ese servicio de transportación.

Y las carretas tiradas por bueyes como las que utilizaban los areneros como los “Carlines” y aquellos que repartían leña y carbón en las viejas casas de la ciudad (FOTO 3) desaparecieron Tito, sólo fotos quedan de esas yuntas que rodaban por las calles polvorientas de Comayagüela y las empedradas de Tegucigalpa.

Otra pregunta nostálgica, ¿que se hicieron las minutas y los raspados de hielo roseadas con jarabes de diferentes sabores siendo los más populares los de Quiñonez en el Parque La Merced y los conos que vendía en su carreta el regordete español Egidio Santos a quien conocíamos como “Patachón” y que se estacionaba al costado norte de la Merced o a orillas del atrio de la Catedral (FOTO 4).

3 Carreta tirada por bueyes en una polvorienta calle de Comayagüela.

Otra indagación de Tito Ortiz, ¿Y los orates de la ciudad que deambulaban por las calles como María Chilío con sus gritos desaforados adornados con expresiones soeces, Beto Coello castigando las aceras con los golpes de sus caites, Pata de Yuca, Motión y Toyano limpiando chimineas, Juanita Panqueque, Coyote cargando pianos y armarios con su mecapa, Quincho espantando perros con su bastón Paulita, Palomito, Pedrito, Roma vendiendo poemas, Gallo, Goyito, Camaradita dirigiendo el tráfico de los aviones (FOTO 5) todos ellos entregaron sus almas desquiciadas y el Señor les tiene descansando en su Santo Seno.

Otra pregunta que tiene respuesta gráfica, se silenciaron las sirenas del Telégrafo (FOTO 6) y de la planta Eléctrica en la cabecera norte del Puente Mallol que a las 7:00 am. a las 12:00 m. a las 2;00 pm y
5:00 pm. escuchábamos su ulular anunciando entradas y salidas al trabajo y alarma cuando habían incendios en la ciudad. Eso sólo nosotros lo vivimos Tito.

Y las salas cinematográficas donde asistíamos a palco, luneta o galería a ver las películas gringas, mexicanas, españolas y argentinas, el Variedades, el Palace, el Hispano, El Apolo, el Lux, el Clámer (FOTO 7) eso es sólo un recuerdo, unos se quemaron, otros los transformaron para otros negocios y otros están abandonados como el Clamer.

4 La plaza central, al borde del atrio la carreta de Patachón vendiendo sus famosos sorbetes en barquillo.

Los periódicos como “El Cronista” de Alejandro Valladares Bernard que los canillitas voceaban en la mañana, “El Día” de Julián López Pineda que se vendía en la tarde y “El Correo del Norte” que dirigía Enrique Rivera y que también se vendía en la tarde, solo son eso, un recuerdo, lo mismo las revistas cubanas Bohemia y Carteles (FOTO 8) y las Selecciones del Reader Digest.

En otro Martes, porque resulta difícil en el espacio columnar que semanalmente tenemos en LA TRIBUNA referirnos a tantas cosas del pasado pero en otra ocasión vamos a retomar esas preguntas nostálgicas de Tito Ortiz, porque nos apasiona ese conocimiento de capitalinos que como él y como Antonio Ramos que nos ha obsequiado su última obra “Todo Era Mágico” sacan del túnel del tiempo el rico pasado de la ciudad.
Gracias Tito, talvez después de la pandemia, Dios nos permita conocernos personalmente y charlar sobre ese ayer tegucigalpense.

5 “Camaradita” uno de los orates de las calles capitalinas
6 La torre del telégrafo en el Palacio de Comunicaciones Eléctricas, en la cúpula se instaló la sirena que se escuchaba en toda la ciudad.

Hasta la próxima semana.

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