Cine-El-Padrino.jpg

Mafia y poder

El Séptimo Arte nos ha dejado cualquier cantidad de películas inolvidables a lo largo de sus más de cien años de historia, y con ellas, escenas emocionantes, cómicas, intensas, entrañables y duras, según los gustos y preferencias de cada quien. A manera de ejemplos: (1) De la película de Blake Edwards, “La fiesta inolvidable” (1968), cómo olvidar las situaciones disparatadas, como la de Levinson (un extraordinario Steve Franken), haciendo de camarero borracho en la residencia del productor de cine Fred Clutterbuck (J. Edward McKinley).

O bien, el mosaico de escenas en las que participa Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers), un patoso actor de origen hindú, especialista en el desastre, pues todo lo que toca lo arruina o lo complica, como la escena primera en que por amarrarse los cordones de los zapatos hace volar un fuerte, que es tema central de una película que se está filmando. Sumemos el pollo volador en la caótica cena en la que participa como “invitado accidental”; el zapato en la fuente; la misión imposible de ir a orinar; el recurso de la puerta de vaivén que da a la cocina para seguir la acción del segundo plano, donde observamos al maître (jefe de camareros) empeñado en ahorcar a Levinson, o la culminación del filme, con una casa cubierta de espuma por doquier.

 

2) “El Padrino” (1972), de Francis Ford Coppola, basada en la novela homónima de Mario Puzo, destacamos dos escenas. La primera comienza en el verano de 1945, cuando se celebra la boda de Connie (Talia Shire) y Carlo Rizzi (Gianni Russo). Connie es la hija de Don Vito Corleone (Marlon Brando), cabeza de la familia Corleone, y jefe de una de las cinco familias que ejercen el mando de la Cosa Nostra en la ciudad de Nueva York. Simultáneamente, en su oficina al interior de la residencia, Don Vito Corleone, siguiendo las costumbres sicilianas tiene tiempo para recibir y escuchar toda petición que se le haga, y no duda en ofrecer su amistad y en otorgar lo que se le pida, con una condición: exigir fidelidad y cobrarse un favor que llegará en cualquier momento.

Polémica escena del Último Tango en París.

La segunda escena acontece en el Restaurante Louis del Bronx, en donde Michael Corleone (Al Pacino), se cobra la vida de Virgil Sollozzo (Al Lettieri), el cabecilla detrás de la “vendetta” contra su padre, quien se negó a entrar en el negocio del narcotráfico con este, y la del policía corrupto, McCluskey (Sterling Hayden). Escena que marcará un antes y un después tanto en su vida como en la propia historia, porque es el momento en el que Michael decide que sí quiere formar parte activa de los negocios de su familia.

3)Último tango en París”, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972. La película se caracterizó por su fuerte erotismo, pasando a la historia del cine por una polémica escena particular en la que Paul (Marlon Brando) viola analmente a Jeanne (María Schneider), valiéndose de un poco de mantequilla a modo de lubricante.

4)El regreso del dragón”, tercera película dirigida y protagonizada por Bruce Lee en 1972.

A destacar, la escena de la llamada «Pelea del Siglo» en el Coliseo Romano entre Bruce Lee  y Chuck Norris, dos referentes de las artes marciales y el cine. 5)Amarga pesadilla” (Deliverance), dirigida por John Boorman en 1972, nos entrega al menos dos impactantes escenas. La primera, la más grotesca, cuando dos montañeses (Hillbillies) de una remota región al norte del estado de Georgia, sorprenden río abajo a Ed (Jon Voight) y a Bobby (Ned Beatty), atando al primero a un árbol, mientras violan a Bobby ordenándole “gruñir como un cerdo”. Y la segunda, el maravilloso duelo de banjos interpretado por Drew (Ronny Cox) y “un extraño chico discapacitado mentalmente pero muy habilidoso con el banjo, y que fue interpretado por un joven actor ocasional, Billy Redden, al que un banjista doblaba en los planos cortos”. Wikipedia.

 

                                    6) “El exorcista”, película de terror estadounidense dirigida por William Friedkin en 1973, y basada en la novela homónima de William Peter Blatty, publicada en 1971. A destacar las terroríficas escenas de la habitación donde se encuentra recluida Megan MacNeil (Linda Blair), la niña de 12 años que sufre de una posesión demoníaca y que será sometida a un acto de exorcismo. Recordamos, entre otras, su levitación de la cama; el vómito verdoso impactando en el rostro del padre Damien Karras (Jason Miller); su cabeza, con su rostro lacerado girando sobre sus hombros, o bien masturbándose con un crucifijo.

 

                                    7) “El Imperio de los sentidos”, dirigido por Nagisa Ōshima en 1976, narra, de manera sexualmente explícita (lo que de cara a la censura, generó una gran controversia internacional), un hecho real ocurrido en la década de 1930 en Japón. “Ha sido catalogado por la crítica, como un estudio freudiano sobre los irrefrenables impulsos rituales del Eros (amor) y el Thanatos (muerte) que protagonizan la sirvienta-prostituta Sada Abe (Eiko Matsuda) y su amo Kichizo Ishida (Tatsuya Fuji)”.

 

Dos amantes cuya autodestructiva maratón sexual, contempla una de las escenas más famosas, la del huevo cocido que Sada saca de su vagina y se lo hace comer a su pareja, o bien, la no menos impactante escena final, cuando la cortesana japonesa en pleno acto sexual, asfixia eróticamente a su pareja, le amputa los genitales y los pone a buen recaudo en su bolso.

 

8)Network”, película satírica estadounidense dirigida por Sidney Lumet en 1976, de la cual destacar al menos dos escenas que contienen igual número de valiosas piezas oratorias. La primera con el protagonismo de Peter Finch, en la piel de Howard Beale, un carismático presentador del noticiero nocturno de la cadena televisiva UBS pidiendo a los estadounidenses que abran las ventanas de sus casas y griten lo harto que están de la vida que llevan. La segunda corresponde al monólogo que hace Ned Beatty, encarnando a Arthur Jensen, el presidente de la compañía propietaria de la UBS, al encarar a Howard Beale por sus ataques en contra de la industria de telecomunicaciones para la que el mismo labora.

                                    9) “Taxi Driver”, dirigida por Martin Scorsese en 1976, nos detenemos en la escena icónica protagonizada por Travis Bickle (Robert De Niro), veterano de Vietnam que practica frente al espejo de su habitación desenfundar velozmente su pistola, oculta detrás de la manga de su chaqueta militar y montada sobre un riel fijado a su antebrazo. Lo que no estaba previsto es que el personaje le hablara a su reflejo. En pleno diálogo improvisado, De Niro pronunció la mítica frase: «¿Me estás hablando a mí?».

                                    10)El ministro y yo”, película de comedia mexicana del año 1976 dirigida por Miguel M. Delgado, e interpretada por Cantinflas, en el rol de Mateo Melgarejo que harto de los malos tratos de su odioso jefe (Raúl «Chato» Padilla) y ante la desidia de sus compañeros, renuncia a su trabajo en la oficina como servidor público, mientras los enfrenta y les lava la cara, pronunciando un aleccionador discurso sobre la burocracia y sus deberes en una sociedad democrática, en el que se ven reflejados muchísimos empleados del ejecutivo de países subdesarrollados como el nuestro. Video tomado de EDP (Es De Politólogos), www.youtube.com.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente

adminMafia y poder
Share this post

Related Posts